
Las emociones fijan el tono de la experiencia y dan a la existencia su vitalidad; son los factores que dan energía, dirigen y mantienen la conducta (Rubin y McNeill, 1983).
Algunos autores identificaron seis emociones primarias: sorpresa, temor, repugnancia, emoji, felicidad y tristeza. Estas emociones se consideran como universales, ya que varios miembros de diversas culturas las reconocen como tales.
Las emociones pueden ocurrir con un inicio muy rápido, a través de la valoración automática, con poca consciencia y con cambios involuntarios en expresión y fisiología.
Existen las emociones de acuerdo al construccionnismo social, en donde las emociones son producto de la cultura, ya que las culturas humanas influyen en las emociones al repercutir en las creencias, valores y entornos sociales de sus miembros.
Se dice que las emociones son psicológicamente fundamentales: cuando se pide a las personas que narren sus episodios emocionales que hayan evocado sus “verdaderos sentimientos”, por lo común describen incidents que refuerzan, transforman o aumentan su sentido de sí mismos (Morgan y Averill,1992).
